*CanallaPoker
*Lara Art & Comic online
Acuarela
Acuarela2
Alek
Anime Lila
Appleslaserie
ArtMaria
Befunky
Blogdecine
Caleta Humor
ChicaBuscaChica
Circe
Comics en Blog
Coser y Cantar
Cuaderno de Costura
Cuarto Azul
CulturaLesbiana
Deviantart
Diario de Wendy
Egoismo
El Costurero de Stella
El Rincón del Manga
Elvis Blog Senderismo
Entrecomics
Entregas-sm
Fantasy
Fercasaus
Glosario Perverso
Juegosdevestir
Kaosenlared
Kitsch
La Tentación Vive Arriba
Lesbiana.es
Lesbicanarias
Lililicius
Los Malditos 80
Lust Films
MiTocador
Mucha
Murasakis Blog
PacoGisbert
Pilar Decoradora
Poker
ReinosLegendarios
RobertMekis
Rosi en China
runtimecomics
Sutildominación
The punktimes
Todorelatos
WEE
Xenia-armengol

Cómic Adultos
Cómic Erótico
Literatura Erótica
visited *loading* times

En mi época de forera, más de uno me hubiera contestado al título del post con un prepotente: "tienes lo que te mereces". Y me hubieran soltado a continuación un sermón sobre los beneficios de la virtud y la decencia y lo desencaminada que iba. Se hubieran sentido satisfechos de mi desgracia y se hubieran colocado medallas para demostrarme que ellos tenían la razón. Yo no sé qué tiene de virtuoso alegrarse por la infelicidad ajena ni qué clase de dios "bondadoso" les hace reaccionar de forma tan abominable. Si hay alguien de esa especie leyendo mi blog, le animo a que siga leyendo porque éste post no es un mea culpa sino todo lo contrario.
Por si no os habíais enterado (vaya lectores leales, jujuju), me encuentro en un momento de confusión. La rutinaria vida de la ReinaCanalla se ha visto de pronto alterada por un fenómeno imprevisible al que no puedo ignorar: un virus. Un virus dentro de lo que cabe inofensivo que espero dejar atrás en pocos meses, un año tal vez, tal vez dos, pero un virus que cuestiona todos mis esquemas. ¿Cómo puedo hablar de la libertad sexual si yo misma soy esclava de una enfermedad? La sola idea de compartirme con alguien y perjudicarle, me da terror. Ya no confío en mi cuerpo y mucho menos en mi sexualidad. ¿Qué puedo hacer? Toda mi vida ha girado en torno al erotismo, es innato en mí. Yo, que he defendido la sexualidad femenina hasta el extremo. Que he animado a las mujeres, las cercanas y las lejanas, a buscar su propio placer, caiga quien caiga. Que les he mostrado el beneficio y cómo una buena sexualidad las ayudaba a ser mejores personas y sentirse más seguras de sí mismas, más felices. Yo he aconsejado y he enseñado, he seducido con el ejemplo y me consta que, en algunos casos, he influenciado lo suficiente como para promover conductas "indecentes" e "inapropiadas" en personas de las que hubiera sido impensable. Incluso he comprendido a los hombres, sus miedos, sus fobias, y les he devuelto su masculinidad perdida. Sí, esta mujer ha sido capaz de crear hombres, aunque cueste de creer. ¿Tengo entonces que retraerme de toda mi trayectoria? ¿Rectificar y reconocer que la sexualidad se debe tomar con pinzas como si fuera un producto tóxico?
Es cierto que me he fallado al pecar de imprudente y confiar en la falsa seguridad que otorga la monogamia. La monogamía podía ser segura entendida como la entendían nuestros abuelos: dos años de novios, matrimonio y a desvirgarse en la Luna de Miel. Pero la monogamía actual contiene el riesgo de que esa persona que consideras en exclusiva, tiene ya un historial sexual de lo más variopinto. Lo correcto sería protegerse de tu pareja de la misma manera en que te proteges en los encuentros casuales o cuando tienes más de un amigo-amante. Pero no se hace. La confianza, la intimidad compartida día tras días, relaja tu sentido del riesgo y es ahí cuando puedes resbalar. ¿Quiere decir eso que el sexo, sea como sea, es malo y dañino para el organismo?
Veréis, había pensado tomar los votos de castidad durante un año. Estaba haciéndome a la idea, concienzándome de los pasos que debería seguir y de la espiritualidad que ganaría. No sería mi primera situación de celibato, hará exactamente dos años, sufrí un bloqueo sexual debido a un terrible desengaño amoroso. Cuanto más alto subes, más dura será la caída. Pues eso, el porrazo fue tan fuerte que me cerré por completo hasta el extremo de dejar de sentir deseo por otra persona. Estuve un mes que ni tocarme y hacia el segundo ya hacía esfuerzos conscientes por despertar mi organismo del letargo. En el tercer mes de celibato enfermizo, conseguí masturbarme con más o menos agrado y mi deseo se fue despertando. En el cuarto mes, quise volver a compartirme con humanos pero mi cuerpo no respondía, hasta que un antiguo amante, con mucho mimo y paciencia, consiguió encender la chispa y que volviera a quemar la llama. Me di cuenta entonces de lo peligrosa que había sido mi actitud, del ánimo triste y decaído que iba arrastrando y de lo importante de volver a la acción. Claro que aquello fue un bloqueo traumático, lo de ahora sería voluntario y premeditado.
Ajá, pues estaba yo toda convencida, como Juana de Arco a la conquista de Orleans, hasta que me enfrenté a la realidad. El lema de mucha gente creyente es encararse contra su cuerpo y obligarle a seguir su voluntad. Mi lema es justo lo contrario. El cuerpo es sabio y deberíamos escucharlo con más frecuencia, conocer qué quiere, qué necesita y hacerlo feliz, pues un cuerpo feliz es un cuerpo sano y, en cuerpo sano y satisfecho, la mente se siente a sus anchas y brota la creación. Vamos a volver unos cuantos párrafos hacia atrás. Donde hablo del miedo, la inseguridad, la pérdida de confianza... ¿si? Estaba dispuesta a dejar que esos sentimientos me dominaran y dirigieran los próximos meses de mi vida. Cerraría mi cuerpo con una llave invisible y me aislaría en la torre de Rapunzel. Entonces, el caballero que involuntariamente me había perjudicado vino al rescate, afortunadamente antes de que el pelo del chichi me creciera diez metros. Me mostró deseo cuando yo creía que habría rechazo o, por lo menos, freno. Activó los botones sensuales de mi cuerpo para que desbloqueara de forma natural las puertas que había cerrado. Pero, sobretodo, me dio todo su cariño. Quien siembra, recoge... Sembré comprensión y la recibo ahora, sembré cariño y se me devuelve con creces, sembré deseo y felicidad y heme recompensada. Yo siempre he dado eso sin esperar nada a cambio, a lo sumo respeto, que es lo mínimo, pero nunca pensé que, cuando me llegara el invierno, habría cosechado todo eso y más. Ha sido una suerte porque el miedo, la inseguridad y la falta de confianza en mí misma se evaporaron con el sudor de la excitación y se fueron volando lejos.
No sabía que podía generar tanto amor. Un amor nacido sin querer y que ha ido creciendo sin que yo me diera cuenta. Es tan puro y falto de interés que no recuerdo haber tenido otro igual ¿Es eso entonces el famoso amor? Pues no es tan malo, aunque yo sigo sin saber tratarlo. Supongo que el amor no se debe tratar de ningún modo, sólo sentirlo, dejar que te llene y que cure las heridas. Vuelvo a sentirme feliz y esa es justo la actitud que necesito para superar todos mis males, virus incluídos.
Y ahora demos paso a los ruegos y preguntas:
¿Es malo el sexo? NO, no lo es en absoluto. Nos aporta sentimientos tan importantes como son la autoestima y el contacto afectivo con otros seres humanos. Sin sexo, la confianza en uno mismo cojea, el mundo se ve de color gris y el cuerpo se siente desdichado, facilitando las enfermedades mentales como son la depresión y las obsesiones variadas.
Lo malo son las enfermedades de transmisión sexual per los virus y bacterías no se generan con el deseo, son organismos externos que pueden afectarnos y contra los que debemos protegernos pero sin renunciar a algo tan natural y beneficioso como es una buena sexualidad. Si pusiéramos los pros y los contras en una balanza, veríamos que las enfermedades no pesan lo suficiente como para convertir el sexo en nocivo.
¿Y las conductas sexuales desordenadas? La sexualidad humana debe etenderse bajo un amplio concepto, no exclusivamente el de pareja en monogamia. Dependerá del momento y de la necesidad de experimentación del individuo pero para mí son todas válidas siempre que incluyan el respeto al prójimo, condición indispensable.
¿Me arrepiento de lo vivido sexualmente? Pues no. He disfrutado mucho y he hecho disfrutar también. No sé por qué debería arrepentirme de tantos buenos momentos que, sin duda, han forjado mi carácter y mi calidad de vida hacia mejor.
Un consejo para los que nos están leyendo: Follad mucho y bien, y hacedlo con protección ^ ^


a flor de piel
bola loca
cajon desastre
cosa cosita cosa
cuentame
esos momentos porno
hot tales
i want a girl
mi taller
reflexiones ilentiligentes
yo

Mascota oficial del Bar Canalla



rowana on My Boy (3)
bobby_01 on Depravada Castidad
bobby_01 on Un aprobado de ...
ReinaCanalla on My Boy (3)
ReinaCanalla on Un aprobado de ...
bobby_01 on My Boy (3)
rowana on My Boy (3)
rowana on Un aprobado de ...
ReinaCanalla on My Boy (3)
ReinaCanalla on The L Word (otra ...